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miércoles, agosto 26, 2020

UN CEMENTERIO DE PALABRAS

 

Por: Carlos Arturo Gamboa B.

Docente Universidad del Tolima

 

Al territorio de mis sueños ingresó un anciano de sombrero raído.

Me dijo que el vocablo Paz -como ese sueño-, era indispensable.

Luego me invitó a tener prudencia

Porque la palabra Paz, dijo, está construida

Sobre un cementerio de palabras.

Si miras detenidamente, debajo de su altivez,

Encontrarás el despojo de otros sueños, en otros tiempos.

 

Apenas quedan restos de la palabra Justicia,

Traspasada por una bayoneta en aquella época

De jinetes iracundos invadiendo las montañas.

 

La palabra Equidad fue devorada en un festín de avaros

Hace ya muchos siglos. Cuentan que llevaban una bandera

Con muchas estrellas en sus chaquetas de guerra.

 

La palabra Humanidad fue declarada muerta en el siglo XX,

El mismo día cuando sobre Hiroshima llovía fuego

Y en nuestros campos florecía el primer plantío de cadáveres.

 

La palabra Solidaridad fue hurtada la noche del incendio

Y nadie la ha vuelto a ver. Los que vestían de rojo dicen

Que fue asesinada por los que vestían de azul, y viceversa.

 

Algunos aseguran que la palabra Solidaridad es un espanto

Y de noche gime con la nostalgia del destierro.

 

La palabra Grito enmudeció y fue enterrada viva.

 

La palabra Democracia nunca existió, sólo es un mito

Creado por los soñadores. No hay vestigios en estas tierras

De una presencia real de su concepto. Quizás sea un alma en pena.

 

La palabra Nosotros fue descuartizada. Sus pedazos fueron esparcidos

Por los buitres de la desolación, en varias plazas públicas,

Para escarmiento de las generaciones egoístas que luego poblaron las ciudades.

 

La palabra Amor fue hurtada de los diccionarios populares

Y se trasladó a un púlpito desde donde predica otras formas de venganza.

Fue despojada de su vestido y acicalada como las rameras de Occidente.

Ahora sólo pueden verla quienes tengan la ofrenda para asistir a su espectáculo

O la sumisión para aceptar una guillotina sobre sus cabezas.

 

La palabra Libertad murió en presidio, después de una larga agonía.

Dicen que antes de expirar lanzó al cielo un grito profundo con su nombre.

Si agudizas el oído, en las noches escucharás su eco retumbando las cordilleras.

 

Como aquellos son muchos más los vocablos enterrados,

Por eso la palabra Paz está erguida

Sobre un cementerio de palabras.


El viejo me dijo, antes de continuar su camino por el sendero agreste de los sueños,

Que sólo cuando a la palabra Paz le sea permitido germinar en otras palabras,

Podremos hacer una fiesta de resurrección y empezar de nuevo.


miércoles, agosto 03, 2016

EL BALCÓN



















Desde el balcón vemos pasar

La noche drogándose de calle,

Al atracador de poemas

Que busca monedas en los bolsillos

Del trasnochado transeúnte.

Advertimos la esquina y sus colillas

Heridas por el recuerdo de otros tiempos.



Desde el balcón es fácil percatarse

De la soledad de los cuerpos y

De la incertidumbre del abrazo.

¿Caer en el vacío de un beso

Es cuestión de azar o impulso del destino?

Los labios se aproximan justo en el momento

En que la flecha cae en el reloj del tiempo.

Da lo mismo estar o ser la fugaz palabra,

Todo basta con perderse en la profundidad de uno ojos.



El balcón y el destino

Están ahí,

La caricia es el libre albedrio

Que desata las posibilidades.
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martes, abril 19, 2016

IMAGEN
























Aún me estremezco al recordar su piel.

Sobre la noche su manta

Sobre la manta el silencio.

Su cuerpo y una flor

En cuatro metros cuadrados de soledad.

Flota en el aire una certeza:

El tiempo no tolera sanaciones.

Aunque ella ya me olvidó en otra alcoba

Aún me estremezco al recordar su piel.


miércoles, agosto 14, 2013

PLEGARIA DEL NO-CREO



No creo en los hombres que quieren cambiar el mundo

Pero no alteran un ápice su cotidianidad.

No creo en quien grita justicia

Pero oprime a sus inferiores.

No creo en los hombres que sufren cuando sienten hambre

Pero le son indiferentes las hambrunas de los demás.

No creo en el hombre que se entristece con la pobreza

Pero sus lujos imitan el estupor de los avaros.

No creo en los ecologistas que quieren salvar la tierra

Y suben una cumbre y creen que eso es suficiente.

No creo en los vegetarianos que no comen carne

Pero su cuerpo está repleto de insolidaridad con los humanos.

No creo en los hombres libertarios

Cuya libertad se construye en la opresión a los demás.

No creo en los enemigos del poder

Que tranzan por debajo de la mesa sus migajas.

No creo en los discursos de igualdad

Que oculta las palabras lisonjeras del tirano.



Creo en las tres damas

La libertad, la solidaridad y la justicia

Aunque cada vez veo más hombres

Dispuestos a ignorarlas.
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lunes, mayo 03, 2010

EN TIEMPOS OCRES, BIENVENIDO EL VERDE



Por: Carlos Arturo Gamboa B.

El título de profesor, tan vilipendiado en estos años de la “revolución educativa”, otorga el privilegio de la consultoría. En estos días cuando se agita el mundillo electoral colombiano no he podido ser ajeno a ese privilegio. Muchos de los estudiantes, con los que comparto cátedra en Periodismo o en Literatura, se han acercado inquietos con el fin de entrecruzar «miradas políticas» sobre el tema reverberante de las candidaturas presidenciales. El sólo suceso de poder escuchar de sus voces esas inquietudes, ya me traza esperanzas, sobre todo en esta nueva década cuando el sentido de la a-política pareciera haber invadido las mentes y los cuerpos de lo jóvenes y de no pocos adultos. En ese ir y venir de ideas, se debate cuál es el camino a seguir, y ante tan variada argumentación, dejaré sentada mi posición, como debe hacerlo un profesor, más aún en el ámbito universitario.

Considero que Colombia llegó al límite de la barbarie y en tiempos donde ni siquiera la vida posee un valor no-económico, la pregunta a resolver es ¿Ahora qué hacemos? Sobre el mantel electoral se muestra variados platos, pero ninguno diferente, si acaso el discurso de Petro en los últimos debates, pone en juego las profundas crisis sociales que deben ser resueltas para que el país tome un rumbo social. Nadie habla de la reforma agraria tan necesaria para que se construya una equidad de bienes, debe ser porque anunciarlo sería arremeter contra las burguesías dueñas de medio país, contra los ganaderos y sus ejércitos armados de intolerancia, contra los grandes capitales que expropian tierras para explotación de bienes no renovables. Ya Antonio García Nossa lo había explicitado, este país, y en general esa Latinoamérica nunca liberada, jamás construyó una forma de gobierno diferente al orden colonial: “Cuando el último soldado español se embarca de regreso a la Península, lo que queda en pie no es un nuevo orden, sino el orden colonial -su cuerpo, sus instituciones, sus clases, su economía, su cultura, su espíritu- administrado por un nuevo cuadro de personas”, es decir, jamás nos liberamos de la supremacía burguesa y sus intereses mezquinos, por eso nunca construimos una nación.
Ahora bien, el problema es que nuestro actual Estado ha llegado incluso a superar la barbarie y la desigualdad de los métodos coloniales. La corrupción se convirtió en una forma de vida colombiana, las instituciones son marionetas del Estado y cumplen el dictamen de la burguesía, no sólo porque de esa manera se consolidan en el poder, sino porque ellos mismos, en la gran mayoría, son la burguesía. Esa cultura de la compra de ideas y de cuerpos responde a la antigua lógica del fin justifica los medios. Sostenerse en el poder es la gran meta de la minoría del país, aún a consta de la miseria generalizada que atiborra cada rincón de esta adolorida Colombia. Ahora resulta que todos los males tienen un epicentro: La guerrilla. Ya no hay niños muriendo de hambre en el Choco, no hay congresistas paramilitares, ya no hay desaparecidos, ni refugiados, ni exiliados, ni desplazados, ni ricos repartiéndose los subsidios, ni desempleados, ni indígenas golpeados y presos por sus ideas, ni pescas milagrosas estatales… Este país es el más feliz del mundo, sólo que existen guerrilleros “terroristas” que toca matar y seremos la Suiza latinoamericana. Como diría el saliente: falso de toda falsedad.
En medio de ese caos oculto, las ideas parecen velas a punto de extinguirse, y pareciera que no es tiempo de luchar por las grandes utopías, sino al menos el tiempo de defender la vida. Los muertos no tienen derechos, y a ese estado de indefensión hemos llegado. Ahora hablar en contra del orden establecido es ser “terrorista”, no hay lugar para la argumentación, menos para la disidencia. Más trágico aún resulta que la mayoría (lo que algunos denomina opinión pública), considera válido ese discurso y así lo demostró eligiendo dos veces a Uribe, aún sabiendo que había desbaratado la Constitución Política, se había aliado con los paras (Mancuso así lo afirmó recientemente), había comprado el Congreso y había convertido la barbarie en política de Estado. ¿Entonces que hizo que la mirada virará hacia otro escenario?
El cansancio primero atrofia las ideas y luego los cuerpos; pero el mecanismo del pensamiento humano aún no ha sido derrotado, el sueño de las máquinas debe esperar. Los jóvenes, actores sociales e históricos algún día deberían manifestarse, el problema es que los medios están en manos de los pirotécnicos del poder y ellos jamás predijeron que una nueva forma societal estaba en marcha: Las redes virtuales. Un nuevo espacio, en donde la velocidad domina el vértigo, se convierte en el epicentro del fenómeno electoral, ahora hay un lugar en donde se pueden expresar sin necesidad de desplazarse, un mundo interconectado de manera rizomática, un mundo activado por un click. Y fue por ahí en donde empezó a re-construirse el discurso de la legalidad como necesidad cultural, porque son los jóvenes los más excluidos en la sociedad colombiana, sometidos al poder del adulto. ¿Por qué la juventud rebelde empieza a reclamar la legalidad, si esta categoría es propia de los adultos? Porque la ilegalidad es de tal monstruosidad, que incluso es mejor la ley y las instituciones del orden.
Otro discurso que atrajo la mirada de los jóvenes fue el tema de la educación, ese antiguo sueño de la modernidad que nunca desembarcó en estas tierras, la formación de un ser razonado, ético y argumentado, discurso de hace siglos en la hoy Europa adormecida. Sin educación no hay construcción de república, sin letrados seguiremos en manos de los hacendados del poder, sin conocimiento seremos masa amorfa que la burguesía usa a su antojo. Pero quiero ser claro, con ella tampoco garantizamos nada.

En ese escenario considero de vital importancia que la política sea un tema nuevo entre los jóvenes y la masa de ciudadanos, que los debates en los pasillos, los cafés, los bares, las aulas y los escenarios urbanos, sea el fenómeno Mockus. Es un buen indicio, pareciera ser que al letargo colombiano le ha llegado su fin. Si, lo sé, soy optimista. Comparto la necesidad de construir una ética que permita movilizarse en el mundo de lo público sin el ánimo de depredar y le apuesto a la educación como una de las formas de reconstrucción social; pero no le apuesto a un hombre, sino a la colectividad. Las soluciones no vienen en la maleta de viaje de un político, se construyen desde las bases sociales. Mockus no es un hombre de avanzada, no está proponiendo la construcción de un nuevo país, está liderando la necesidad de volver a lo esencial, al respeto por la vida, por los bienes públicos, por la ética, por la educación; es decir, nuestro país es tan lamentable que incluso añoramos el viejo orden.

Aclaro, mi voto será verde, porque quiero garantizar que durante los próximos ocho años al menos pueda escribir textos como este sin el temor de ser catalogado de “terrorista”. Después del 30 de mayo seguiré luchando por construir ese verdadero país para los colombianos, espero que en esa lucha me reencuentre con muchos de esos alborozados jóvenes que hoy enverdecen el paisaje. En tiempos ocres, bienvenido el verde.

miércoles, abril 07, 2010

ROGELIO CHART (NUEVA SENTENCIA)

"Es necesario volver a revivir el homo ludens, que fue enterrado por el homo faber y el homo sapiens. La literatura no es más que un juego en el que se desarman las palabras para armar otras que expresen algo nuevo. Quien se enfrenta a un texto literario debe hacerlo desde esta premisa, de lo contrario quedará sumido en su propia trampa. Por eso a Borges hay que leerlo desde el homo ludens, su propuesta no es otra que involucrarnos en un juego en donde él dictó las reglas, pero los lectores lo asumen con demasiada seriedad."

ROGELIO CHART
(Pròlogo de Artefacto Ludens)

viernes, noviembre 27, 2009

LOA A LA DIFERENCIA


El poeta escribe versos – es lo único que le queda-
Mientras observa con impotencia
Las siluetas ardiendo en el croquis del mundo
Albeiro Arias – Desheredado del paraíso-

Ya el individuo no existe, sólo la diferencia. Si me invitas a caminar entrégame la alforja con las tuyas. Sólo quiero saber que vos y yo no dejaremos que nos ahogue el tsunami del horror. No me prometas nada, convéncete más bien que lucharás por tus ideas, haré de mi mano fortaleza para pelear por ti y por ellas. ¿Sabes cuándo mueren los hombres? Cuando renuncian a sus ideas, cuando dejan que el germen letal de los horrores carcoma sus caminos, cuando le presta al mundo del valor fugaz sus ideales. Cuenta conmigo para esculpir ilusiones sobre las piedras, para tatuar sueños, para acobijar al hambriento, para albergar una esperanza, para hacer del olvido un breve recuerdo, para componer una sinfonía de los lamentos. Cuenta conmigo para sumar y construir, los otros restan y destruyen. No grites a mi oído, guarda tu fuerza para ensordecer tiranos, conmigo dialoga, sabré escuchar y si alguna vez soy sordo a tus quejidos, recuérdame que soy tu hermano.

Tengo dos manos, multiplícalas y no le pongas precio, más vale una caricia en el momento del combate que mil abrazos consolando la derrota. Estoy aquí, me hago presente, soy uno más sin mi verdad a flote, porque si de algo estoy convencido es que la suma de mil noches ajenas construye el día verdadero. El enemigo ya cimentó su nido, no me quieras bajar del árbol que cosecha las utopías con que alimentamos el dolor que nos convoca. Hazte a mi lado, camina cuerpo a cuerpo, pelea con mis armas que son palabras, te ofrezco verbos sublimes para que enfrentes a los enemigos de la esperanza. No le temas a la noche, la oscuridad no es la villana, recuerda que la verdad no es una sola, ella suele tener mil rostros.

Amigo mío, iluso transeúnte del asfalto, montes y cordilleras, nuestras madre es una sola y lleva por apellido utopía, no renunciaré a ti, pero si quieres al fragor de la batalla, abandonar tu esquina, no importa, sólo guarda una esquirla de estos días, para contarle a la multitud que olvida, que en estas breves intemperies de la historia, tú y yo no encontramos aliados bajo el arco iris de las posibilidades, a construir un nuevo mundo, una nueva forma de compartir nuestras victorias y derrotas, sabiendo que el triunfo nos acecha en la vera de cualquier sendero. No quiero renunciar a andar contigo porque así el camino se hace más corto y menos cruenta la batalla. Nunca olvides quién es tu enemigo, nuestro enemigo en común, sólo soy para ti la diferencia.
PSDT: Un saludo especial a Francisco Cenamor, por mencionarme en su Asamblea de palabras

martes, agosto 12, 2008

EL PAÍS DE LOS SUEÑOS ROTOS


El 13 de agosto volverán a recordar la muerte de Jaime Garzón. Nueve años después de que aquella mañana lo acribillarán, aún no sabemos oficialmente quién y por qué, aunque todos tenemos la sospecha de que el rumor es verdad. Hace poco el comandante H, dijo que su muerte había sido un favor que realizaron los paramilitares a los militares. Es decir un favor entre amigos. Así de cruel son las cosas en este país. Nos matan por pedido. La guerrilla en su atrocidad ha secuestrado a miles de colombianos y la tortura consiste en construir un dique de miedo y desesperanza. Pero al final algunos han tenido el placer de volver a la libertad, y aunque marcados por el terror, pueden empezar a vivir de nuevo. Para Jaime no hubo segunda oportunidad, al él lo fulminaron, como a todo aquel que quiera hacer pensar el pueblo. Es increíble, pero aún en medio de la atrocidad del secuestro, hay peores atrocidades, la de la desaparición forzada y la del asesinato impune. Por algo habitamos en el país de los sueños rotos.

viernes, agosto 01, 2008

EXTRAÑO DESTINO I

Jean de la Fontaine escribió alguna vez que “A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo”. La frase la recordé hoy cuando recibí las noticias de la muerte de un viejo conocido que casi llegó a ser amigo. Sus últimos años fueron de una lucha desmedida contra las vicisitudes de la vida. Su hija cayó en la trampa ilusoria del dinero y fue detenida por “mula” en el Ecuador. Él tuvo que vender sus bienes y dar hasta su último suspiro para poder liberarla. Ella había sido engañada, como muchos otros colombianos, por los traficantes de la dignidad. Después de algunos años ella salió libre y se casó con su defensor. Creo que ahora vive en el Ecuador. Después de la quiebra financiera él se fue de inmigrante para Inglaterra en donde, como muchos Latinoamericanos, forjó un capital haciendo los oficios que ningún europeo se atreve a realizar. Cuando regresó pudo de nuevo alcanzar un nivel de vida medio, algo admirable en este país de miserias. Se veía optimista. Ayer murió víctima de un cáncer.

Su hija debe estar inmensamente agradecida con este hombre, con su padre, quien gastó sus últimos años por liberarla de la atrocidad. Ella en medio de la penuria encontró la felicidad. Tal vez Fontaine tenga razón, el destino puede estar acechando en los caminos más inesperados.

lunes, julio 28, 2008

PROT-ESTAR



Hoy en la mañana me encontré de frente con una protesta, algo no extraño en mi Colombia en la cual es urgente volver a leer a Henry Thoreau. Lo que me impactó fue la población que protestaba: los niños y jóvenes de una institución educativa de básica primaria y secundaria. Se habían apertrechado en una vía pública importante y el trancón ya era enorme. Los conductores no estaban tan indispuestos ante el panorama y tal vez se debía a que frente a ellos se encontraban niños de 8, 9 y 10 años reclamando presupuesto para la educación y lanzando arengas en contra del Estado. Después de más de media hora, los muchachos levantaron la barricada construida con troncos, piedras y palos. Limpiaron la vía ante la vista impávida de los policías que esta vez se limitaron a observar aquella marea de muchachos, quizás algunos de sus hijos estarían allí. Luego se devolvieron en una gran procesión carnavalesca a su colegio.

Entonces me quedaron las preguntas como péndulos en la garganta: ¿Para qué sirve la protesta? ¿Se puede construir tejido social expresándose ante el público impávido que observa y no siente? En los años ochenta solíamos movilizarnos en contra de lo que ya preveíamos, en contra de lo que el entonces futuro, ahora presente, nos ratifica. Leíamos a Galeano, a Enrique Dussel, a Neruda, a Leo Huberman, y muchos más. Soñábamos con transgredir el mundo, en reorganizar la civilización. Mi profesor de democracia ciudadana se avivaba ante nuestra osadía y nos veía con sus ojos de esperanza. Quizás nosotros haríamos lo que ellos no pudieron. Una vez lideré una protesta en contra del rector y de las directivas de la institución quienes habían decretado que llevar el cabello largo era ir en contra de las normas. Alegué que las normas deben ser concertadas, no impuestas. No fue aceptado tal argumento. Bloqueamos la cooperativa y las aulas. Todos estuvimos de recreo durante dos días. Entonces llamaron a la concertación y apareció el profesor de democracia ciudadana como mediador. Él olvidó las Venas abiertas de América Latina, El canto a América y la Erótica de la mujer y la liberación latinoamericana. Fue tajante, dijo que el pelo largo atentaba contra las buenas maneras. Alegué entonces que raparan las mujeres. No fue aceptado tal argumento. Nos amenazaron con expulsarnos. El 90% cedió de inmediato. Los demás resistimos otra tarde más. Al día siguiente, en la portería del colegio, estaba mi profesor de democracia ciudadana acompañado de 6 policías, exigiendo documentos para ingresar. No ingresé a clases aquella tarde. Caminé por la ciudad y estuve fumando en un parque hasta que entendí que la lucha de clases no es una asignatura para el salón de clases, y que transgredir el orden es más difícil que leer “Los bienes terrenales del hombre”. Aún llevo el cabello largo, ahora nadie me lo impide, pero en varios lugares soy observado con desconfianza. Lo que si no he podido aclarar del todo es, para qué sirve la protesta.

martes, julio 15, 2008

INSOMNIO MÁGICO

Trato de recordar con claridad como iniciaba la novela, pero debo levantarme de la cama para saciar la duda. Busco en la biblioteca y el texto se evade. Leo algunos poemas de Vallejo que siempre permanecen refrigerados, vigentes, atentos…Luego buscó aquí, allá y doy con una versión pirata del texto, no encuentro la pasta dura de Plaza y Janes. Igual encuentro el motivo de mis desvelos:

Durante el fin de semana los gallinazos se metieron por los balcones de la
casa presidencial, destrozaron a picotazos las mallas de alambre de las ventanas
y removieron con sus alas el tiempo estancado en el interior, y en la madrugada
del lunes la ciudad despertó de su letargo de siglos con una tibia y tierna
brisa de muerto grande y podrida grandeza.

Ese era el inicio que no me dejaba dormir, el primer párrafo de la mejor novela de Gabriel García Márquez: “El otoño del patriarca”. Ya estoy enganchando sigo leyendo para derrotar el insomnio, y más adelante me encuentro con este hermoso pasaje:

...pero cuando lo dejaron solo otra vez con su patria y su poder no volvió a
emponzoñarse la sangre con la conduerma de la ley escrita sino que gobernaba a
viva voz y de cuerpo presente a toda hora y en todas partes con una parsimonia
rupestre pero también con una diligencia inconcebible a su edad, asediado por
una muchedumbre de leprosos, ciegos y paralíticos que suplicaban de sus manos la
sal de la salud, y políticos de de letras y aduladores impávidos que lo
proclamaban el corregidor de los terremotos, los eclipses, los años bisiestos y
otros errores de Dios, arrastrando por toda la casa sus grandes patas de
elefante en la nieve mientras resolvía problemas de estado y asuntos domésticos
con la misma simplicidad con que se ordena que me quiten esta puerta de aquí y
me la pongan allá, la quitaban, que me la vuelvan a poner, la ponían, que el
reloj de la torre no diera las doce a las doce sino a las dos para que la vida
pareciera más larga, se cumplía, sin un instante de vacilación, sin una pausa…

Claro por eso no podía dormir. Es que se me antoja urgente volver a leer este texto, ahora cobra una vigencia insospechada, así su autor guarde silencio, pero quizás ya nos dejó sus gritos en la obra. Pobre país éste, y pobre yo que no puedo conciliar el sueño. Sigo leyendo…

miércoles, julio 09, 2008

CONVERSACIONES AL PARQUE


En estos días de receso académico, he regresado al Parque Ducuara, un pequeño oasis en la Universidad del Tolima, y allí, al son de un tinto y un cigarrillo he podido dialogar con algunos amigos sobre la situación del país. Uno de ellos me dijo que ahora somos parte del 9%, refiriéndose a que la popularidad del presidente Uribe ha llegado al 91% de aceptación con la liberación de 15 secuestrados, entre ellos Ingrid Betancourt. Le dije que a este ritmo pronto seremos menos, y podremos acuñar una frase, el Estado es la popularidad y la oposición soy yo.

Las estadísticas, decía Mark Twain, son un problema, porque si mi vecino tiene dos coches, en promedio tenemos de uno. Los medios masivos de comunicación, que responden a los dueños del poder pues ellos son sus dueños, se han aligerado en hacer sondeos con el fin de posicionar la idea de que es éste presidente quien salvará el país. Será necio negar que la política de Seguridad Democrática ha sido un éxito, porque en ella se ha concentrado la mayor parte del recurso del Estado, pero la verdad sea dicha, en otros escenarios el país está en crisis: están en crisis los derechos humanos porque siguen los desplazamientos y la miseria, está en crisis la capacidad de disentir porque ahora hablar en contra de las políticas de Estado es visto como estar del lado de la guerrilla, es decir la política del enemigo único se ha implementado en la ideología del pueblo. Está en crisis el campo porque nuestros campesinos no tienen tierras para cultivar alimentos, ahora todo está destinado al cultivo de bio-cumbustibles y ya se siente el alza de los alimentos básicos de la canasta familiar. Está en crisis la educación, está en crisis la salud pública, porque a la sombra de las estadísticas se terminó de privatizar el Seguro Social sin que nadie lo defendiera. Está en crisis el país y el proyecto de nación.

Otro amigo me dijo que le había parecido genial la estrategia de la operación Jaque con la cual habían engañado a la guerrilla, para rescatar a los secuestrados. Le dije que no me parecía extraño que hubiesen podido engañar a uno 45 guerrilleros, analfabetas en su mayoría, viviendo en la selva y sin un sentido ideológico de la vida, la mayoría están allí obligados, ya sea por la guerrilla que recluta sin sentido o por la justicia social que desplaza a los seres, le dije que no es extraño ese engaño, porque ellos mismos han logrado engañar a 40 millones de colombianos.

La verdad si uno piensa en el país llega a la conclusión que lo mejor es que la guerrilla entienda que se convirtió en la disculpa perfecta, que debe desarmarse y proponer otras rutas, para entonces exigirle al gobierno que el dinero que se invierte en la guerra, se invierta en salud, en educación, en fortalecimiento social. ¿Cómo justificaría Uribe los demás males de Colombia si la guerrilla no existiera?

Las conversaciones al parque son buenas, pero al final se siente uno maniatado, no hay camino claro para trascender de la reflexión a la acción, pero igual las seguiré haciendo, así algunos miren con sospecha, así otros piensen que me estoy volviendo mamerto, y así la mayoría (91%) crea que soy un resentido, pero es que la justicia no se refleja en la estadísticas.