lunes, enero 21, 2008

CONVERSACIÓN CON EL EDITOR


..............(Fragmento de un diálogo que fue más corto)..............

- Mire señor editor, esa novela que usted acaba de leer no es tan impersonal como usted lo dice. Lo que pasa es que uno termina disfrazando lo que quiere decir, y sí, lo reconozco, es un problema de estilo pero entienda que desde siempre me han dicho que la subjetividad mata la obra literaria. Desde la época del colegio mi profesora de literatura me decía que evitara usar el Yo. Lo solía llamar «lugar común». Luego en algunos talleres literarios, a los que asistí por despistado, me reafirmaron lo mismo. Recuerdo el caso a un poeta cantinflesco diciéndome: “un poema infestado de yoyísmo es más que cursi”. Por eso terminé rotando los pronombres. Pero para ser sincero nunca he escrito nada que no me involucre, es que así considero el oficio de escritor. No soy más que un tamiz de las cosas que veo, palpo o sospecho; y nada más.

- ¿Que piense en los lectores? Pero es que yo soy el primero de ellos, sino el único. Esta bien que se le exija a un escritor reconocido que hable en tercera persona, que esconda sus monólogos interiores en la mente de sus protagonistas, para que al final, cuando el mercado dictamine el momento justo, pump...las memorias; eso es así y no me arrugue la cara. A mi me importa entablar un diálogo conmigo mismo, lo demás es patraña del oficio; con el respeto suyo por supuesto...

- ¿Que le hable de mí? Pues lea mi obra en su totalidad. Ojee los poemas de mi adolescencia y encontrará mi apetencia por Rimbaud, Verlaine, Baudelaire, Vallejo, lo de todos. Escoja algunos cuentos y encontrará algo de Borges, Carpentier, Poe, Gabo, lo de siempre. Meta su cabeza entre mis cartas y podrá ver la agonía de cualquier escritor suicida. Ahonde en mis novelas y descubrirá sin esfuerzo que son mi biografía mal contada. Cuando uno nace en un país como éste el insumo literario es abono y antes toca esquivarlo. ¿Pero no es menester del arte proponer salidas? Ahí está el dilema...

- Si claro, ese argumento que usted lee es el argumento inacabado de mi vida. La propuesta estética que siempre soñé no la puedo subvertir en un poema, o en un cuento, en nada. El día que quiera guardar silencio, bienvenido. Pero lo dudo, por aquello del tamiz.

- No hombre... no pienso cambiar nada en esa “novelita”, dígale eso a otros, para eso este país está llenó de escritores. Aquí entre nos, creo que ahí más escritores que políticos, lo que pasa es que los cafres se hacen notar más.

- Bueno, muchas gracias de todas maneras. Al fin y al cabo no esperaba mucho de usted y las publicaciones que dirige. Guardaré esta novela junta a las otras y me dedicaré a terminar un guión para teatro que ahora pienso titular: «Yo se lo dije».

5 comentarios:

Qymera dijo...

Entre el deseo del escritor y el de los editores siempre hay un abismo que solo salvan aquellos que están dispuestos a satisfacer la demanda del criterio editorial a expensas de sus propios deseos. Esa parece ser la realidad del que escribe. Cada época tiene sus tendencias o demandas. Antes se pretendía ocultar el Yo, revelarlo resultaba ser un grotesco exhibicionismo; ahora, mucho tiene que ver la autoficción en esto, es el espectáculo del YO lo que se espera y exige en el medio. Un cálido abrazo te dejo amigo.

fgiucich dijo...

Prefiero el Yo, a pesar de todo, a pesar del editor y a pesar de que venda cuatro libros, nada más. Lo importante es escribir, el resto es accesorio. Abrazos.

Darilea dijo...

A veces la cabeza del editor se halla en una dimensión diferente del que crea. Así de simple.
Besitos

Mar dijo...

Y no se relaciona con el post anterior? Qué de la escritura vivencial y existencial?
Gelman dijo alguna vez que aborrecía esas diferencias entre "lo ficcional y lo vivencial",y creo que los poetas saben más que cualquier editor que sólo piensa en un mercado consumista...

Quien se atreve a dar rienda suelta su imaginación creadora y no produce sino primero para sí sólo está vendiéndose...

Elecciones... cada cual sabe qué camino desea.

Mis Besosssssssssss

BETTINA PERRONI dijo...

mmm... me parece que esas novelas saldrán a la luz en el momento más indicado. Yo no entiendo, no comprendo como se podría escribir sin involucrase voluntariamente uno... así se roten los pronombres como dices... creo que aplica lo que alguna vez escuché por ahi: "quizás el tener una plática con uno mismo es porque quiere uno tener una conversacion inteligente" ;) jeje.