viernes, mayo 02, 2008

DE LAS COSAS IMPOSIBLES


Hace años, mientras deambulaba por Bogotá intentando localizar a un poeta quien me había prometido ojear algunos de mis textos imberbes, terminé en un taller de mecánica. Tal vez la poesía y la mecánica no se correlacionen bien, tal vez si, lo cierto es que según informaciones, allí encontraría un familiar del susodicho. Cuando ingresé al viejo caserón que servía como hospedaje al mundo chatarrizado, intenté infructuosamente dar con el supuesto familiar del poeta. Un fuerte sonido impedía ser entendido y obviamente no tenía la pinta de ser dueño de nada, mucho menos de un auto. Me dirigí hasta el fondo y en un rincón que parecía ajeno al paisaje, observé las piezas de un motor, acomodadas de una manera poética. Me quedé observando aquel singular orden y entonces una voz que surgía de las entrañas de un auto preguntó:

- ¿Qué busca Joven?

No respondí, sólo me quedé mirando las piezas y su orden casi perfecto.

- ¿Qué es lo que lo extraña, Joven? Volvió a indagar la voz
- Es la forma en que acomoda las piezas, me llama la atención –contesté con ánimo de terminar allí mismo la conversación.
- Es que uno debe organizar las cosas, para luego organizar la vida –Respondió el hombre mientras giraba una llave inglesa
- ¿No es mejor organizar la vida primero? Respondí con atrevimiento.
- La vida nunca se puede organizar hijo, esa es una utopía, porque cuando estás a punto de organizarla, aparece la muerte. Y si esperas organizar la vida para luego hacerlo con las cosas, entonces tu vida será un desorden.

No dije nada más. Ahora ya no estaba pensando en el orden de aquellas piezas, sino en qué tipo de personaje era aquel mecánico. Hablaba de una manera muy filosófica para el oficio. Entonces su cuerpo fue surgiendo de entre la carrocería del auto y pude ver sus ojos perdidos en el vacío y su cara embadurnada de grasa y gasolina. Dirigió su rostro al lugar en donde me encontraba y volvió a preguntar:

- Aún no me ha dicho qué es lo que busca, y si no lo sabes jamás lo vas a encontrar.
- No, sólo merodeaba por aquí. Le dije avergonzado de algo que no podía describir.
- ¿Te asombra mi ceguera? Indagó como sabiendo el motivo de mis dudas
- No, me asombra que siendo ciego sea mecánico, y aún más que acomodes las piezas con tanta precisión.
- Es que a veces los seres humanos vemos demasiado y hace falta ver menos.

Luego el hombre se dirigió hacia una mesa en donde empezó a ensamblar las piezas de un motor. Miré atónito la firmeza de sus movimientos y la precisión con que dirigía cada pieza a su lugar.

- Mira muchacho, -me dijo en un tono más imperativo- no te asombres por lo corriente, la verdad en la vida hay misterios más profundos que mi elemental ceguera, lo que hago es un simple oficio, y no existen labores imposibles, solamente hombres incapaces.

Guardó silencio unos momentos y luego continuó.

- Me imagino que buscas a mi hermano. Es mejor que no pierdas el tiempo. Sólo es un poeta fracasado que cuando se embriaga se cree dueño del mundo y promete lo que no tiene. Sus pésimos poemas sólo le sirven para engañar idiotas y al parecer no lo eres.

Luego se metió de nuevo debajo del auto. Salí sin despedirme. El olor a gasolina y grasa se quedaron impregnados en mi ropa durante un buen rato. Mientras caminaba rumbo al paradero de buses pensé que me hubiera gustado ser mecánico, pero ya era demasiado tarde.

20 comentarios:

Boris Edgardo Moreno Rincón dijo...

mi querido amigo, hay muchos que bien de la vista estan ciegos o en el mejor de los casos no ven más allá de sus narices. la ceguera mental es el mal de nuestros tiempos.

Oceanida dijo...

"...no existen labores imposibles, solamente hombres incapaces."

He leido atentamente esta historia, es como una ensenanza amigo, sobre todo esa frase tan demoledora y cierta.

Por eso es que el mundo es un caos...

Un abrazo muy fuerte.

Qymera dijo...

Muy buen texto Gamboa. La narración tiene mucha fuerza y el personaje del ciego, así como del narrador, sirve muy bien sirve para una novela. Felicitaciones.

BETTINA PERRONI dijo...

"y no existen labores imposibles, solamente hombres incapaces.".... Carlos... no creo que pueda borrar esa frase de mi cabeza...no sé porqué la considero verdadera.

Sabes?, yo la verdad hubiera regresado cuentas veces fuera necesario para aprender más filosofía de aquel mecánico... y es que, viéndolo bien... la mecánica está en todo... bueno, eso es lo que me dice siempre el ingeniero que tengo en casa jaja.

fgiucich dijo...

Combinar las palabras es una excelente mecánica para armar un poema. Abrazos.

Matilde dijo...

hay que quedarse solo con las sensaciones

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..

tebeso

Valeria dijo...

Es fantástico que te sorprendan y aprender en un momento de quien no esperas...
Un beso, Gamboa

lully, Reflexiones al desnudo dijo...

Hola apreciado Carlos!!

Sorprendente experiencia. Un hombre inteligente pero no me gustó su referencia sobre el hermano. No obstante llama a la reflexión.

Un abrazo saludable para tí!

UMA dijo...

Un relato lleno de matices para mi hoy.
Un ciego que no es un incapaz en ningùn aspecto, sentencias que profieren y me dejan helada, si, orden imposible cuando estamos llenos de sentires e incertidumbres.
Un gran abrazo, me alegra venir a leerte.
Un besazo, Carlitos

escorpiona dijo...

A veces las enseñanzas mas grandes de nuestra vida, vienen de quien menos lo esperamos...
Saludos
Chau

Darilea dijo...

Siempre es una delicia leerte y hoy no lo ha sido menos, pero permiteme decirte amigo que nunca es tarde para empezar.
Un beso se te quiere en este espacio. :-)

Isabel Romana dijo...

Lástima que una persona con las ideas tan claras abomine de la poesía. La vida parece que es así. Besos, querido amigo.

Anónimo dijo...

POcas palabras tengo pero...

...Beeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeesos muchos profe.

Maik Pimienta dijo...

Qué bonito Carlos, que esclarecedor. Me he identificado con tu postura, y te ha quedado bordado el texto, enhorabuena amigo, lo he disfrutado en extremo. un fuerte abrazo, espero que estés con toda tu fuerza, te dejo mi ternura.

CAPSULA DEL TIEMPO dijo...

Y es que a veces tenemos ciega el alma.

Un abrazo enorme.

Andrés Rincón dijo...

Hola Carlos gracias por incluirme entre la red devànica, dejeme decirle que me gusto su relato, tiene un punto tan fresco de la vida pero a mismo tiempo ten trascendental, pero sobre bien crìtico...un saludo..ahhh y ahi sigo viendo sus articulos...por fa le recomiendo que me regale su correo...gracias

Azuldanzante dijo...

Pase a dejarte sonrisas en azzul.

A contarte que el animo está mucho mejor.
Espero que no pasen muchos días antes de poderte regalar mas sonrisas en color.
Un fuerte abrazo, de los que se dan los amigos.

digler dijo...

uno encuentra verdades irrefutables donde menos se esperan

Akasha Dulcinea dijo...

Hay que ver menos y pensar mucho más.

OsCuRaS y eLeCtRiFiCaDaS rEvErEnCiAs.

UMA dijo...

Hoy sòlo vengo a dejarte un abrazo apretadito, Carlos.
Que andes bien, de todo corazòn.